Atrapar la luz


Los niños jugaban a atrapar la luz. Eran niños grandes que habían vuelto a encontrarse después de un prolongado silencio, después de carencias incontables de caricias, después de tiempos transcurridos tras un beso que sin sospecharlo se les hizo el último. De eso habían pasado muchas lluvias, cuando aún había estaciones.  Ahora estaban de nuevo juntos, deslumbrándose, obsequiándose chispas amarillas y azules y tactos fosforescentes. Se besaban sin cerrar los ojos, sin dejar hablar a las palabras porque querrían decir cosas como mañana, o ayer o te prometo. Palabras que, ambos sabían, se suicidan en la luz hasta extinguirla. Ahora tenían una misión: cuidarla de por vida.

Anuncios

  1. Deja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: